Dios, ahí está de nuevo. Esos ardores ahí detrás, en las partes pudendas. Hichadita que da miedo. Y estos no me entienden, no me alivian... No sé dónde meterme, no sé qué tengo que hacer. Ando inquieta. Lloro y gimo, y no sé por qué, y ellos me dicen que me calle. Y encima no me dejan subir al sofá nuevo de la casa grande. Vaya forma de cuidarme cuando estoy claramente enferma. Qué sabrán ellos... Me estoy desangrando y no me llevan al veterinario. Pasan de mí olímpicamente. No me dejan sociabilizar con otros perros. Y ella es más rara... Cada dos por tres me coge y me da la vuelta para mirarme 'ahí', ¡será descarada! Ay, dios, dios... Ahora querría tropezarme con Pancho, Pluto o Hugo, mis tres pretendientes laguneros. ¿Pero dónde se meten cuando los necesito? Total, seguramente no me dejarían acercarme a ellos...
Qué ganas de crecer y entender el mundo adulto...
8 de marzo de 2008
1 de marzo de 2008
25 de febrero de 2008
Lost
He vivido el peor día de mi vida.
Me llevaron al parque enorme ese lleno de perros. Ya saben todos que soy algo... tímida con otros perros. Ellos me llaman cobarde, pero sólo es que me cuesta coger confianza. Había de todo: perros grandes y chicos, indiferentes e interesados. Un bull-terrier comenzó a perseguirme para jugar conmigo, pero le hice entender que no me interesaba huyendo. No soy tonta, cuando me alejo una distancia que considero demasiada, doy media vuelta y vuelvo con mis dueños. Y nunca los pierdo de vista. Por lo general, cuando un perro me persigue y ya he corrido un poco, me paro en seco; el can en cuestión se da cuenta de que paso olímpicamente y me deja en paz. Pero aquel cocker... Aquel endemoniado cocker empezó a perseguirme y no paró. Corrí y corrí. Corrí como jamás había corrido. Cuando él se cansó y se largó, miré alrededor buscando a mis amitos... y no los vi. Me entró el pánico. EL PÁNICO, señores.
Fui de acá para allá sin resultado. Había gente corriendo, niños jugando, perros paseando. Pero ninguno era ellos. Estuve allí perdida una eternidad, aunque según ellos no fue más que media hora -sé que también se les hizo eterno por las lagrimillas que derramaron al encontrarme-. Oía silbidos familiares de vez en cuando, pero venían de sitios diferentes cada vez, y mi estado alterado no me permitía utilizar mi sentido de la orientación.
Unos chiquillos intentaron cazarme. No puedo con los niños, así que no me dejé cazar. A rápida no me gana nadie. Corrí como alma que lleva el diablo. Huí de todo aquel que intentó darme caza, yo sólo me fío de mis dueños. El corazón se me salía del pecho, mi cuerpo no paraba de temblar.
Y entonces apareció él. Me lancé a la carrera a reencontrarme con mi adorado dueño. Me cogió, y yo le lambeteé, me agarré a su hombro y no lo solté. Hasta que apareció también ella, y fui a lambetearla y a que me cogiera y parase ese temblor. Ellos también tenían el corazón alterado.
Nunca más. Nunca más volveré a ese parque, nunca más los perderé de vista...
Me llevaron al parque enorme ese lleno de perros. Ya saben todos que soy algo... tímida con otros perros. Ellos me llaman cobarde, pero sólo es que me cuesta coger confianza. Había de todo: perros grandes y chicos, indiferentes e interesados. Un bull-terrier comenzó a perseguirme para jugar conmigo, pero le hice entender que no me interesaba huyendo. No soy tonta, cuando me alejo una distancia que considero demasiada, doy media vuelta y vuelvo con mis dueños. Y nunca los pierdo de vista. Por lo general, cuando un perro me persigue y ya he corrido un poco, me paro en seco; el can en cuestión se da cuenta de que paso olímpicamente y me deja en paz. Pero aquel cocker... Aquel endemoniado cocker empezó a perseguirme y no paró. Corrí y corrí. Corrí como jamás había corrido. Cuando él se cansó y se largó, miré alrededor buscando a mis amitos... y no los vi. Me entró el pánico. EL PÁNICO, señores.
Fui de acá para allá sin resultado. Había gente corriendo, niños jugando, perros paseando. Pero ninguno era ellos. Estuve allí perdida una eternidad, aunque según ellos no fue más que media hora -sé que también se les hizo eterno por las lagrimillas que derramaron al encontrarme-. Oía silbidos familiares de vez en cuando, pero venían de sitios diferentes cada vez, y mi estado alterado no me permitía utilizar mi sentido de la orientación.
Unos chiquillos intentaron cazarme. No puedo con los niños, así que no me dejé cazar. A rápida no me gana nadie. Corrí como alma que lleva el diablo. Huí de todo aquel que intentó darme caza, yo sólo me fío de mis dueños. El corazón se me salía del pecho, mi cuerpo no paraba de temblar.
Y entonces apareció él. Me lancé a la carrera a reencontrarme con mi adorado dueño. Me cogió, y yo le lambeteé, me agarré a su hombro y no lo solté. Hasta que apareció también ella, y fui a lambetearla y a que me cogiera y parase ese temblor. Ellos también tenían el corazón alterado.
Nunca más. Nunca más volveré a ese parque, nunca más los perderé de vista...
18 de febrero de 2008
Un día más
No hay mucho movimiento por aquí últimamente. Me paso el día dormitando,comiendo y jugando yo sola. Ella se pasa horas en ese sillón, con un cuaderno u otro, con el ordenador, con la bolsa de agua... Le incito a jugar mordiendo y babeando su brazo. Yo lo veo encantador, y ella debe verlo así también, pues me da unos empujoncitos la mar de graciosos como para que yo también juegue. Aunque una vez casi me tira del sofá, la tía bestia.
En cuanto a mi vida social, por lo visto estoy haciendo progresos, y eso nos gusta a los tres. Ya no tengo miedo cuando se me acerca otro chucho por la calle. Es más, he descubierto el placer de oler el culo a mis congéneres. Pero no se paran a jugar. Pasean con su gente y no se detienen a retozar un poco. Parece que esa gente les domina. Yo tenía entendido que las personas sacan a los perros, pero parece que sólo se sacan a ellos mismos acompañados por sus mascotas. Si sacaran realmente a sus perros, les permitirían socializar un poco más, detenerse con cada animal que quiere hacer contacto. Pero nada, más de una vez me he quedado con las ganas de juguetear un fisco.
Por suerte estos locos me tiran la pelota, el dragón verde, el erizo amarillo, la otra pelota, el periódico, el perrito caliente, la bola de papel arrugada envuelta en cinta adhesiva (juguetes caseros improvisados, los mejores), la pelota amarilla, la cuerda, la bola mecánica, el cuchinflunqui violeta que se ilumina, el trozo de algo que venía en el paquete de algo, la otra pelota, el gatito de mi madrina, el perrito de Irlanda, el perro a pilas destripado y sin oreja (obra mía todo), la pelota de tenis, el pollo de goma, el delfinito azul, los alicates, el ratoncito de cuerda sin cuerda, el trompo de la infancia de mi amo, los cachos de calcetines y trapos y la otra pelota.
Pero el juguete que más me gusta y que más echo de menos es la pelota naranja de gomaespuma, que vino a esta casa antes que yo, esperando mi llegada, y que él tiró por considerar tristemente que estaba inservible. Pero ya ella le echó un rapapolvo sobre el valor sentimental que tenía esa cosa blandita y destripada.
¡Que no acabe el juego!
En cuanto a mi vida social, por lo visto estoy haciendo progresos, y eso nos gusta a los tres. Ya no tengo miedo cuando se me acerca otro chucho por la calle. Es más, he descubierto el placer de oler el culo a mis congéneres. Pero no se paran a jugar. Pasean con su gente y no se detienen a retozar un poco. Parece que esa gente les domina. Yo tenía entendido que las personas sacan a los perros, pero parece que sólo se sacan a ellos mismos acompañados por sus mascotas. Si sacaran realmente a sus perros, les permitirían socializar un poco más, detenerse con cada animal que quiere hacer contacto. Pero nada, más de una vez me he quedado con las ganas de juguetear un fisco.
Por suerte estos locos me tiran la pelota, el dragón verde, el erizo amarillo, la otra pelota, el periódico, el perrito caliente, la bola de papel arrugada envuelta en cinta adhesiva (juguetes caseros improvisados, los mejores), la pelota amarilla, la cuerda, la bola mecánica, el cuchinflunqui violeta que se ilumina, el trozo de algo que venía en el paquete de algo, la otra pelota, el gatito de mi madrina, el perrito de Irlanda, el perro a pilas destripado y sin oreja (obra mía todo), la pelota de tenis, el pollo de goma, el delfinito azul, los alicates, el ratoncito de cuerda sin cuerda, el trompo de la infancia de mi amo, los cachos de calcetines y trapos y la otra pelota.
Pero el juguete que más me gusta y que más echo de menos es la pelota naranja de gomaespuma, que vino a esta casa antes que yo, esperando mi llegada, y que él tiró por considerar tristemente que estaba inservible. Pero ya ella le echó un rapapolvo sobre el valor sentimental que tenía esa cosa blandita y destripada.
¡Que no acabe el juego!
25 de enero de 2008
Y yo de esta guisa...
Una mañana, no hace mucho, me dieron un revoltijo de papel. Lo mordí y me lo quitaron (¿pero no era para mí?). Por lo visto, lo que me daban realmente era lo que había dentro del papelucho.
Y aquí está, señores.
Era... esto. Que no me quejo, con el frío que hace por estos lares laguneros, pero ya les vale... ya...
PD: ¿Qué me dicen de esos alerones que me han salido en el cuello? Ellos se ríen...
18 de diciembre de 2007
Crisis de los 9 meses

Ya se me cayó el dichoso colmillo de leche. Esta gente no se dio cuenta hasta días después. No les culpo; andaban liados, y siguen liados. Se marchan temprano y vuelven tarde. ¿Y qué hago yo? Aburrirme, sí señor. Les espero mordisqueando algún calcetín olvidado, pero sobre todo durmiendo. Pero ay, qué alegría cuando oigo que suben por las escaleras; entonces sí que me miman, y me vuelven loca, y me sacan enseguida a tirarme la pelota en la plaza. Y pienso que he tenido una suerte inmensa...
Aun así, echo de menos el campo. La última vez fue hace un par de semanas, cuando fuimos a ese sitio lleno de césped y de olores que no dejan descansar a mi hocico, y de gatos que quieren jugar (al menos es lo que yo entiendo cuando extienden sus zarpas hacia mí, ¡pero siempre ganan, porque corren y no hay forma de pillarlos!). Creo que se refieren a ese sitio como 'Gomera'. Hay que sufrir un rato metida en esa caja, pero merece la pena, definitivamente.
Creo que voy a tener suerte. Últimamente lo nombran mucho, 'Gomera'. Puede que tenga suerte pronto, y estos dos me lleven a ese sitio, y jueguen conmigo, y por un tiempo no me dejen sola en esta casa, donde todo cuanto puedo hacer es oír a los vecinos, dormir y comer.
¡¡Síii!! Ella acaba de decirme, con ese tonito irritante a la par que melódico: '¡Uuuuuy! ¡¡En cuatro días estaremos en La Gomera!!'
¡¡¡Síiiiiiiiiiiiii!!! La soledad se me hará más llevadera hoy.

11 de octubre de 2007
Dejando mi niñez...
Un día, justo con 6 meses y medio de edad, comencé a sentir algo en mis partes. Me lamía y lamía, sentía esa necesidad. Había un fluir de algo por ahí, yo quería (y quiero) detenerlo. Es incómodo. Y eso se me hinchó e hinchó, está enorme. Ellos me felicitan por ser una señorita ya. Pero yo sigo perreando como siempre; llorando por las noches para que me suban a la cama, haciendo caca a las 3 de la mañana para que no puedan dormir con la peste... Y además ahora con algo nuevo; voy dejando por la casa gotitas rojas por donde quiera que voy, la colcha parece estampada de lunares rojos. Jejje, cómo me gusta mosquearles... Sigo siendo niña. Una niña explotada. Porque estos dos quieren llevarme de nuevo a un concurso de esos, que aún no me ha quedado claro para qué carajo son, y todo lo que sé es que pasaré miedo, mucho miedito, con tanto chucho. Aunque, por una vez, siento necesidad de cruzarme con uno de esos individuos con cosita colgando...
24 de septiembre de 2007
Pobre de estos dos...
En estos últimos tiempos, mi vida ha cambiado. Se me están cayendo los dientes, salgo más a la calle, viajo mucho más que antes... Pero creo que también ha cambiado la vida de Dani y Gis. El cambio se nota sobre todo a la hora de la comida de Dani. Sí, desde que existo en sus vidas no se ha podido comer un sandwich de esos que se come por la mañanita entre penumbras en la cocina. Casi siempre me deja un trocito que me parte en cachitos chicos y me lo deja en un platito para que yo también desayune. Seguro que le toca un poco la moral, porque tengo entendido que nada sabe mejor que ese último trozo de bocadillito... De todas formas, tampoco le viene nada mal que deje un poco de comida para los demás, ¡a ver si baja un poquito la barriga esa que tiene!
6 de septiembre de 2007
5 de septiembre de 2007
¡Uga en movimiento!
Primeros pasos:
http://www.youtube.com/watch?v=CWFGKcTXUcU
Nadando en la playa:
http://www.youtube.com/watch?v=gAUar0kWuPU
Jugando con Linda:
http://www.youtube.com/watch?v=MKMspjJieZ8
Fastidiando a Pitu:
http://www.youtube.com/watch?v=qjJMOvYZ2Jo
http://www.youtube.com/watch?v=CWFGKcTXUcU
Nadando en la playa:
http://www.youtube.com/watch?v=gAUar0kWuPU
Jugando con Linda:
http://www.youtube.com/watch?v=MKMspjJieZ8
Fastidiando a Pitu:
http://www.youtube.com/watch?v=qjJMOvYZ2Jo
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